Infografía de evolución de plazas de Policía Nacional hasta las 2.704 de 2026
Actualidad oposición

Análisis de la OEP 2026 de Policía Nacional: 2.704 plazas para Escala Básica

Chus Diez11 de marzo de 20268 min lectura
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La Oferta de Empleo Público aprobada por el Consejo de Ministros el 10 de marzo de 2026 ha fijado ya la cifra con la que habrá que pensar la próxima promoción de Escala Básica de Policía Nacional: 2.704 plazas. Era el dato que muchos opositores esperaban para empezar a situarse, aunque conviene no cargarlo con más significado del que puede soportar por sí solo. Una OEP orienta, acota y permite comparar; todavía no define por completo el proceso. Su interés, por tanto, no reside únicamente en el número, sino en el lugar que ese número ocupará dentro de la convocatoria cuando esta aparezca en el BOE con todo su detalle.

Lo que la OEP fija y lo que todavía no fija

La parte oficial es relativamente nítida. La OEP 2026 recoge 2.704 plazas en Escala Básica, además de 150 plazas en Escala Ejecutiva por oposición libre y 225 por promoción interna. Dentro de la cifra de Básica, 541 plazas quedan reservadas a militares profesionales de tropa y marinería con al menos cinco años de servicio; las no cubiertas, como es habitual, se acumularían al turno libre. Si se compara ese dato con el de los dos ejercicios anteriores, la serie mantiene una continuidad bastante clara: en 2024 se aprobaron 2.607 plazas, en 2025 fueron 2.764, y ahora quedan fijadas en 2.704. No parece, por tanto, una OEP que cambie de signo respecto al ciclo reciente, sino más bien una corrección leve dentro de una horquilla todavía alta.

Lo que no debe confundirse con esa fotografía es la convocatoria misma. La OEP autoriza plazas; la convocatoria define el procedimiento concreto. Quedan por conocerse, por tanto, las bases específicas, el plazo de instancias, el calendario oficial y, sobre todo, cualquier ajuste que pudiera introducirse en temario, pruebas o criterios de corrección. Conviene sostener esa distinción con cierta disciplina, porque en esta fase proliferan tanto las lecturas apresuradas como las expectativas infundadas. La P43, si se quiere decir así, ya existe administrativamente, pero todavía no está descrita en todos sus detalles.

Esquema de diferencia entre la OEP y la convocatoria de Escala Básica
Esquema de diferencia entre la OEP y la convocatoria de Escala Básica

El verdadero foco del análisis: el ratio de paso a físicas

Si uno desplaza un momento la mirada del número absoluto de plazas, aparece un punto que, a mi juicio, merece más atención que la cifra misma. El reglamento vigente permite que, tras la prueba de conocimientos y ortografía, continúe el proceso un número de aspirantes situado entre 1,5 y 3 veces el número de plazas convocadas, según determine el tribunal. Ese margen es lo bastante amplio como para que la decisión concreta del ratio no funcione como un simple ajuste técnico, sino como una pieza central del diseño del proceso.

El antecedente inmediato es conocido: en la P42 se aplicó un coeficiente de 2,25 opositores por plaza para el paso a las pruebas físicas. A partir de ahí se abrió un embudo muy ancho, cuya gestión posterior dependía de lo que sucediera en físicas, reconocimiento médico, entrevista personal y psicotécnicos. Ese precedente permite formular una lectura razonable para la P43, aunque convenga insistir en la palabra lectura. Si en la promoción anterior el volumen que alcanzó las fases posteriores fue tan alto, y si al término del proceso puede producirse un sobrante importante de aspirantes a la hora de fijar los aptos finales, no parece insensato pensar que la División de Formación pudiera inclinarse ahora por un ratio más bajo.

No conviene afirmarlo con tono de certeza, porque faltan elementos decisivos. Todavía no se conoce cuál será la exigencia mínima en psicotécnicos, y tampoco está cerrado, mientras escribo esto, el balance definitivo de suspensos en reconocimiento médico y entrevista personal. Aun así, la hipótesis de un ratio situado en torno a 2 o incluso 1,75 encaja en el reglamento y tiene una lógica técnica apreciable. Serviría, entre otras cosas, para estrechar un colchón final excesivamente amplio y para ajustar con algo más de precisión la transición entre el corte del examen y la selección posterior.

Comparativa entre evolución reciente de plazas y posibles escenarios de ratio de paso a físicas
Comparativa entre evolución reciente de plazas y posibles escenarios de ratio de paso a físicas

El peso relativo de la teoría y el desequilibrio con físicas

Ese posible descenso del ratio tendría, además, una consecuencia relevante para la lectura estratégica de la oposición. En el modelo actual, las físicas se puntúan mediante tres pruebas valoradas sobre 10 puntos cada una, de modo que su traducción al sumatorio final avanza en escalones relativamente amplios. La teoría, en cambio, se decide en una malla mucho más fina: cien preguntas, con sus aciertos, errores, no contestadas y una nota de corte que, cuando el examen sale más asequible, puede comprimirse con bastante intensidad. Eso ya se vio en promociones recientes como la P41, con corte en 7,7272, o la P42, con corte en 7,17.

Lo interesante aquí no es tanto la comparación abstracta entre ambas pruebas como la distinta gradación que introduce cada una. Entre la nota mínima útil de teoría y una nota alta verdaderamente competitiva puede haber un margen relativamente estrecho; en físicas, entre un 15 global que equivale al aprobado mínimo y un 30 perfecto, la distancia es bastante mayor y, en cierto sentido, más tosca. Esa asimetría hace comprensible que muchos opositores perciban un reparto desigual del peso selectivo entre fases.

Desde esa perspectiva, una reducción del ratio de paso a físicas podría funcionar como una forma indirecta de reequilibrio. No alteraría la naturaleza de las pruebas, que seguirían siendo las mismas, pero sí devolvería al examen teórico una función más claramente selectiva desde el primer gran corte. Conviene insistir en que esto pertenece al terreno de la interpretación y no al del dato oficial. Aun así, no me parece una conjetura caprichosa, sino una hipótesis razonable a partir del reglamento vigente, de la experiencia inmediata de la P42 y del modo en que hoy se cruzan teoría y físicas dentro del sumatorio final.

Infografía sobre la diferencia de granularidad entre teoría y físicas en Policía Nacional
Infografía sobre la diferencia de granularidad entre teoría y físicas en Policía Nacional

Qué conviene hacer con este escenario

La consecuencia práctica de todo lo anterior es menos aparatosa de lo que a veces se vende en redes, pero probablemente bastante más útil. La diferencia entre 2.764 plazas en 2025 y 2.704 en 2026, tomada de manera aislada, no cambia por sí sola la lógica de una preparación seria. Lo que sí puede modificar esa lógica es el modo en que se module el acceso a físicas y, con él, el peso efectivo que acabe teniendo la teoría. Quien llegue corto al teórico puede encontrarse con un umbral más exigente; quien siga relegando psicotécnicos a un plano residual corre el riesgo de repetir un error que ya ha dejado fuera a muchos opositores bien colocados en otras fases.

A eso se añade un elemento de prudencia que conviene no perder. La oposición a Policía Nacional no se ha caracterizado precisamente por el inmovilismo. En los últimos años ha habido movimientos en el temario, en la estructura de pruebas, en el orden del proceso y en los criterios de calificación. Esa inestabilidad introduce incertidumbre, desde luego, pero también deja ver que la División de Formación sigue interviniendo sobre el sistema y sigue tratando de ajustarlo, aunque no siempre en la dirección ni con la intensidad que muchos desearían. Por eso no merece la pena actuar como altavoz de rumores prematuros; sí merece la pena, en cambio, preparar una base lo bastante sólida como para absorber cambios razonables sin que todo el estudio se resquebraje.

La convocatoria, si mantiene el patrón reciente, podría publicarse entre mayo y junio de 2026 o en fechas próximas a ese tramo. Cuando llegue, habrá que leerla con detalle y sin histeria interpretativa. Mientras tanto, conviene atender a lo que ya se sabe, distinguirlo con cuidado de lo que solo puede inferirse y organizar la preparación con la idea de que la P43 ha dejado de ser una abstracción lejana. Si hubiera cambios en temario, físicas, psicotécnicos, entrevista o criterios de corrección, los analizaremos aquí con el texto oficial delante. Para quien prefiera seguir esa información de cerca, la newsletter de iZETA seguirá siendo el lugar donde ordenar las novedades sin ruido.

Fuentes oficiales

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